miércoles, 30 de julio de 2008

Durante la Segunda Guerra Mundial, el territorio ruso bajo dominio nazi vio florecer una fe clandestina y viva.


La Mision de Pskov: Alabanza a los misioneros rusos.


Hasta hoy, ni en Rusia ni fuera de sus limites, no fue publicado un trabajo historico-documental unficado y fundamental dedicado a la experiencia a la Mision ortodoxa de pskov que funciono durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1941-1944) en el ocupado por los nazis territorio de los obispados rusos y balticos. Normalmente, el servicio de la Mision se percibe en el contexto del comun renaciniento eclesial durante la guerra. Es una paradoja: los años tragicos y sanguinarios de la guerra y ocupacion alemana, antieslava por su naturaleza, se marcaron por un inesperado renacimiento de la vida ortodoxa en las tierras occidentales rusas despues de dos decadas del terror y reinado de ateismo militante.
Este renacimento dela vida eclesial en el territorio ocupado por los alemanes fue universal y, como lo reconocen los historiadores, interpreto un papel significativo en el cambio de la politica de Stalin respecto a la Iglesia ortodoxa Rusa durante la guerra, lo que permitia esperar en los futuro cambios politicos en el pais. Sin embargo, precisamente la mision de Pskov resulto ser el movimiento mejor organizado y mas numeroso y fructifero de los clerigos, diaconos y laicos que servian a la gloria de Dios en el enorme territorio del noroeste de Rusia. Segun la opinion de los investigadores V. Alexeev y F. Stavru, "en general, por su despliegue e intensidad, este renacimiento religioso puede ser llamado el segundo bautizo de Rusia".
La actividad de la mision es un acontecimiento escepcional de la vida bajo la ocupacion. La Mision ortodoxa de Pskov vino al noroeste de Rusia, convertido en los 20 años del bolchevismo en un desierto espiritual, en verano de 1941. El iniciador del movimiento fue un archipastor emprendedor ? Sergio (Voskresenski) mitropolita de Vilno y Lituania, que ademas, a principios de 1941 habia sido nombredo exarca de Letonia y Estonia. Asi, encabezaba todos los obispados ortodoxos rusos en los Paises balticos, aunque en estas dos ultimas republicas, bajo la ocupacion nazi, se activizaron los partidarios de la autocefalia. En las condiciones de la ocupacion el ha podido conservar la unidad canonica de los obispados balticos con la Iglesia Ortodoxa Rusa.
El nucleo de la Mision de Pskov eran sacerdotes rusos de los obispados de Riga y Narva (de Estonia) emigrantes ardientes por ayudar a su patria en sus sufrimiento. Es notorio que la mision de pskov era y es la unica accion a gran escala plasmada por las fuerzas de la emigracion rusa en el territorio ruso.
La Mision fue creada en las condiciones excepcionales de la guerra, los que se reflejo en el caracter de su actividad. Los primeros sacerdotes, a peticiones repetidas de la poblacion local, aparecieron en agosto de 1941. Para la mision el mitropolita elegia a "los más jovenes", aunque entre los misioneros habia muchos pastores con experiencia. Algunos iban como voluntarios, otros, obedeciendo a la disciplina eclesial. De los invitados por el Metropolita, ningun sacerdote ha renunciado la participacion en la evangelizacion en las tierras "donde durante años no se habia proclamado la Palabra de Dios, no se ofrecian Lirtugias, donde el pueblo rezaba solo para su capote". Los misioneos vinieron movidos por compasion hacia el pueblo sufrido, sus hermanos en fe y en sangre.
Los misioneros que esperaban encontrar un desierto religioso, se toparon con una intensa vida espiritual que no se atrevian imaginar desde el extranjero. Y eso con la ausencia total de la vida eclesial. La tarea primordial fue organizar la vida parroquial. "¡Que facil era predicar en nuestra patria! Con que avidez escuchaban alli a los pastores, como nos agradecian, eran incansables! recuerda un miembro de la Mision.
Como la Mision estaba en el territorio ruso, en los templos reabiertos recordaban al Metropolita de Leningrado Alexi (Simanski), en cuyo territorio llevaban su actividad los misioneros. Esto subrayaba que la Mision era parte de la iglesia Rusa y restaba la posibilidad de desconfianza para con los sacerdotes foraneos.
Con los alemanes, los misioneros tuvieron que coexistir como con un mal menor. "Nadie de nosotros dudaba que los alemanes eran el mal. Nadie de nosotros simpatizaba con los ocupantes del territorio vital de nuestra patria. La gran compasion hacia nuestro pueblo, nuestros hermanos en la fe y en la sangre es lo que llenaba nuestros corazones" era la postura de los misioneros.
Era milagroso sobrevivir en las condiciones de la ocupacion, entre constantes bombardeos, peligro constante desde los poderes nazis, el hambre del primer invierno, los guerrilleros comunistas... Recuerda el protoierei Alexi Ionov: "Los guerrilleros estaban por todas partes. Encontrarnos con ellos significaba la muerte. No se les podia explicar que proclamabamos al Cristo Crucificado. Si estamos de este lado, somos enemigos... Enterramos a varios hermanos muertos por las bayonetas guerrilleras..." El acontecimiento eclesial mas destacable era la entrega del icono milagroso de la Madre de Dios de Tijvino. Este icono habia sido salvado de un templo de Tijvino en llamas, con ayuda de los soldados alemanes. Más tarde los alemanes lo entregaron a la Iglesia, deseando sacar sus frutos propagandisticos de la accion. Después, con la retirada de las tropas alemanas de Pskov, los poderes nazis se llevaron el icono a Riga, bajo el custodio del arzobisto de Riga Ioann (Garklavs) (actualmente el icono se conserva por sus descendientes residentes en los EEUU)
Los sacerdotes en tierras ocupadas vieron un sinfin de iglesias abandonadas y profanadas, utilizadas como almacenes, talleres, clubs de baile, cines o archivos. En todo el territorio de la actividad de la Mision quedaban ocho iglesias en activo, uno en Pskov, Gdov y Novgorod y cinco alrededor de Leningrado, mientras que antes de la revolucion bolchevique solo en Pskov las habia 44. Unos pocos popes que antes las dirigian, amedrentados y poco preparados, no podian encargarse de la organizacion de la vida parroquial para unos centenares de miles de personas. La avidez por la oracion, Sacramentos y Palabra de Dios se notaban por todas partes.
La actividad de la Mision abarcaba los campos muy diversos. Despues de varios años del ateismo militante la tarea basica era bautizar la poblacion. Masivamente bautizaban a niños menores de 16 años. En algunas parroquias de golpe bautizana hasta 100 niños. De agosto a noviembre de 1941, un sacerdote bautizo a tres mil niños. El bautizo de la juventud que abrazaba la fe se acompañaba por catequizacion y entrada en la vida parroquial. En muchos templos abrieron las escuelas dominicales para niños, en Pskov funcionaba un orfanato. Tambien, como podian, prestaban ayuda social, llevaban a cabo actividades clandestinas para niños y jovenes, organizaban circulos eclesiales, comunidades de monjes y monjas.
Una tarea importantisima era servicio religioso entre los prisioneros de guerra rusos. Los capturados soldados y oficiales del Ejercito roja, como es sabido, no estaban bajo proteccion de Convencion de Gunebra de 1929 acerca de los prisioneros de guerra, porque la URSS no la habia firmado, ademas, el Gobierno Sovietico tenia a todos los militares en cautiverio por "traidores a la Patria". Los nazis a menudo les trataban con crueldad inhumana, por lo que enfermedades y mortalidad diaria eran muy altas en los campos de concentracion para los presos. Por esto, entrar en contacto con los presos, apoyarles espiritualmente, persuadirles de la misericordia de Dios y su ayuda, incentivarles a seguir luchando por sobrevivir, confesarles y traerles Comunion, convertir y bautizar, si era lo que ellos deseaban, a veces ofrecer misas (en algunos campos de concentracion se habia podido abrir templos) Todo aquello era tarea de primer orden y constituia la hazaña diaria de los sacerdotes de la Mision.
En primavera de 1944, cuando las tropas sovieticas estaban a las fronteras de los Paises Balticos, cruzandolas en algunas partes, muchos ya veian que el final de la guerra (y no a favor de Alemania) ya era cuestion de tiempo, el 28 de abril el exarca metropolita Sergui fue asesinado. El coche que le llevaba de Vilna a Riga fue tiroteado por desconocidos vestidos de uniforme aleman. Con el perecieron su chofer y dos acompañantes. La investigacion era puramente formal. Oficialmente se declaro que el mitropolita cayo victima de los guerrilleros, sin embargo, los documentos oficiales del ministerio aleman que supervisaba las cuestiones eclesiales, indican que probablemente el jerarca ortodoxo habia sido liquidado por la Gestapo. El exito de la mision y la tragica sueerte del exarca demuestran que "incluso un obispo formado en la epoca sovietica, en unas condiciones especiales, puede no solamente asumir unos elevados riesgos sino convertirse en martir de la fe ortodoxa y Rusia".
En otoño de 1944 empezo a restablecerse el poder sovietico en los paises Balticos, y la vida de los misioneros entro en su siguiente etapa: el martirio. Todos ellos, a excepcion de un puñado que habian desaparecido en el occidente, fueron detenidos por los organos del NKVD. Les incriminaban "colaboracion con los poderes ocupacionales". Mientras tanto, en los territorios que no conocieron ocupacion, se abrian masivamente las iglesias. La segunda guerra mundial demostro al mundo la gran flexibilidad tactica del poder comunista no solo en la esfera de las relaciones internacionales sino en la politica religiosa. Fueron puestos en libertad muchos eclesiasticos anteriormente condenados a muerte. Pero pronto en los campos de exterminio sovieticos aparecio una nueva pleyade de martires ortodoxos . los trabajadores de la Mision de Pskov. Muchos de ellos murieron encarcelados, pero los supervivientes volvieron a trabajar en sus lugares natales, siguiendo con su mision.
La parte de los sacerdotes que pudieron salvarse en el occidente siguieron trabajando entre los emigrantes rusos del exodo de postguerra (la llamada "segunda ola"). Por esto, la actividad de los misioneros de Pskov es una hazaña que encontro su lugar especial en nuestra historia reciente, una hazaña que, esperamos, sera apreciada debidamente por los descendientes agradecidos.